Coochies Sex Diner

Era cerca del amanecer en la Carretera 69, un camionero estaba cansado por todo su trayecto y se detiene en un sitio en busca de comida. Primero piensa en ir al Knocker abierto, pero le incomodaba imaginar que estuviera lleno de clientela, con un montón de viejos verdes toqueteando a las maduras que estarían muy ocupadas para atenderlos.

Con eso en mente va al sitio de enfrente, “Coachies”, donde un cuarteto de guapas meseras lo recibe. Entre ellas, una pelirroja llamada Akiko llamado su atención, presentándose de forma amable y coqueta ante él.

“Earl”, el camionero, le sonríe con todos los dientes, pensando en lo suertudo que era por observar las pequeñas tetas de la chica a través de su transparente top, y sus firmes nalgas que sobresalían de su falda extremadamente corta. Mientras comía, le era imposible pensar en como sería el sabor de su vagina joven.

En general, Earl estaba anonadado de la belleza de todas las chicas lo que le provocó una gran erección en su pantalón. El camionero se sentía avergonzado, así que decidió esperar sentado a qué se fuera. Una hora pasó y seguía ahí, así que la gerente se acerca para ayudarlo a resolver su “problema”.

La gerente de Coachies le cuenta del menú adicional que tienen, donde puede elegir a una de sus camareras en la pose que quiera. Las chicas se acercan: Corinna de Ucrania, que contaba con unas grandes tetas, Lollipop que era reconocida por el sabor dulce de su piel, Kim de Korea que admitía ser la más ninfomana, y la propia Akiko que admite haberse sentido atraído a él.

Earl solo vio a Akiko aumentando su erección notablemente, así que la eligió inmediatamente en una pose donde levantaba su pierna. Akiko, obediente, levanta la pierna como le piden, y Earl se acerca para empezar a saborear su vagina caliente sobre la ropa.

El camionero le quita la falta a la chica, quedando solo con sus bragas transparentes, lo que le permitía saborear cada centímetro de su piel mientras abría su culo con sus manos. Akiko gemía por la sorpresa, pero el no se detiene, haciéndole sacar su lengua para compartir un morboso beso.

Earl saboreaba la saliva de la chica mientras apretaba sus tetas suaves con una mano, y la masturbaba con la otra. Esto termina resultando con que Akiko se corra sobre los dedos de su cliente, cayendo rendida al piso.

La gerente pide perdón por la inexperiencia de la chica que rompió su postura, Akiko está avergonzada y asegura que lo recompensará. Algo de lo que Earl tiene claro, admite, mientras se baja su pantalón para intentar algo más fuerte.

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