Dia de Escuela – Liza XXX

Liza había llegado al Pueblo Anville, donde podría descansar de su viaje. No obstante, nada más bajar del tren, un sujeto, supuestamente policía encubierto, le recrimina por haber pagado un boleto infantil cuando, claramente, era una adulta.

Liza, obviamente, intenta argumentar que era una niña, incluso mostrándole su identificación, pero el hombre destaca que seguramente era una identificación falsa. Para comprobar la verdad, decide arrastrarla a otro sitio, donde revisará su cuerpo para descubrir su edad.

Entre las vías del tren, el policía comienza a masajear los pechos de Liza, apretándolos con fuerza, y sobar sus voluptuosas piernas con sus manos callosas, declarando que esa era el cuerpo de una chica mayor de 18 años. Aunque en su mente, el hombre tenía más que claro que Liza si era una joven menor, pues solo una niña no vería lo sexy que era su ropa.

A continuación, el hombre procedió a morder uno de los pezones de Liza, queriendo ver si sabían a los de una niña o no, aunque por más que lo chupara no salían leche. Era la respuesta que determinaba que en verdad tenía la edad que decía.

Sin embargo, el falso policía saca su pene duro y le confiesa la verdad a Liza: en verdad era un acosador que la siguió desde que inició su viaje, sabía lo mucho que le gustaba ver porno a escondidas para masturbarse, y quería follarsela.

Era la primera vez que Liza veía un pene en verdad, y estaba bastante impresionada, por lo que permitió que su acosador le quitará sus bragas blancas y empezará a chupar su vagina hasta ponerlo lo suficientemente húmeda para él.

Eso fue lo que siempre quiso Liza, aunque era una joven, era una adicta al sexo que quería experimentarlo. Maravillada, sintió como el hombre de 30 años empezaba a penetrar su joven vagina, quitándole su virginidad, mientras apretaba sus inmensas tetas.

Liza soltaba lágrimas, mientras el hombre le decía de un sitio donde encontraría decenas de hombres que, igualmente, querrían romper su vagina como él. Ella era incapaz de hablar, pero igualmente movía con gran velocidad sus caderas, gimiendo, mientras su intimidad se humedece cada vez más, hasta que su acosador terminó corriéndose en su interior.

La joven entrenadora Liza ahora era igual a esas heroínas que eran folladas en sus cómics porno, y desde ese día siguió buscando a hombres que sabía le gustaba chicas jóvenes para que la cogieran en callejones hasta pedir que se corrieran en su apretada vagina.

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