Heavenly Pool Lesson

La diferencia en anatomía entre hombres y mujeres. Esa era la clase que la profesora Azalea le enseñaba a Manolo ese día. El chico estaba bastante aburrido de la lección, ofreciendo que ambos tomaran un descanso para ir a nadar, incluso había guardado un traje de baño “especial” para ella.

No obstante, la mujer, obviamente, se niega y retoma su lección. Aunque solo unos segundos después, se da cuenta que Manolo se quedó durmiendo sobre la mesa. La profesora Azalea decide dejarlo dormir y, en cambio, ir ella sola a nadar un rato en la piscina.

El traje de baño que Manolo le dejó es minúsculo, apenas cubría su gran pecho, y apretaba su culo, resaltando su figura. Aun así, la profesora Azalea se lo pone y se da un chapuzón, nadando para refrescarse, y dejando su piel caliente del sol húmeda y resbalosa.

El chico despierta y queda impresionado por la sexy figura de su maestra. Decide levantarse e ir a esconderse a un sitio oculto para sorprenderla. En cuanto sale de la piscina, la profesora Azalea se da cuenta que no está y va a buscarlo.

Su búsqueda no se prolonga mucho, ya que aparece por detrás, totalmente desnudo, frotando su polla erecta entre sus nalgas. La chica intenta detenerlo, pero el chico continúa frotando sus pechos, y llevando su mano hasta su entrepierna, poniéndola cada vez caliente, era consciente de lo que quería su maestra.

La profesora cae a la tentación y se da vuelta para besar a su estudiante, dejando que tocara y apretara su gran culo para que se terminara de poner duro. Unos segundos después, el la levantó como si nada para poner a que le hiciera una mamada de cabeza, mientras él devoraba su vagina caliente.

Ya totalmente desnuda, la mujer madura se pone en una silla para recibir la polla grande de su alumno penetrando sobre ella, cogiéndola hasta llegar a su clímax. Luego es ella misma la que se sienta sobre el para cabalgar su pene duro, mientras él apretaba sus tetas, y le decía lo perra que era con él, y lo mucho que disfrutaba de su tacto.

Manolo estaba por correrse, así que la profesora corre para ponerse de rodillas, y pajear ella misma a su estudiante para recibir toda su carga caliente sobre su cara y su pecho inmenso. La mujer estaba encantada con su alumno, y ambos se acuestan a la orilla de la piscina, uno sobre el otro, fascinados de la lujuria que los envolvía

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