Los Viejos Tiempos

La Sra. Betty ha pasado toda la mañana dedicándose a los quehaceres del hogar. Desde limpiar todos los salones de la casa, lavar la ropa, coser los pantalones de su marido, organizar los estantes, rezar, hasta meter la comida al horno. Después de tantas tareas exitosamente realizadas, Betty se da cuenta que ni siquiera es mediodía. No sabe qué hacer mientras espera por su marido, así que decide volver a los viejos tiempos.

Sale al patio de su casa a llamar a sus jóvenes vecinos para que le ayuden en su casa. Los tres chicos están trabajando en su coche, mientras dos de ellos van corriendo a ayudar a la Sra. B; uno de ellos se siente confundido ante el entusiasmo de sus compañeros. Todos entran a la casa, los dos primeros asegurando que la señora es muy genial y que no sea aguafiestas. Y el último preocupado continúa afirmando que él no hará los quehaceres de nadie.

Una vez en la habitación de Betty, ambos chicos comienzan a soltarse la correa y bajarse los pantalones. El otro chico, Billy, observa estupefacto la escena; sin entender nada de lo que ocurre entre sus amigos y la señora. Vince, uno de sus amigos, le dice que si estará de aguafiestas mejor que se vaya y cierre la puerta. Pero el chico no se va, pues la curiosidad lo mantiene tieso en su lugar.

La señora Betty comienza a chupar las pollas de los chicos, metiéndoselas completamente en su boca. Juguetea con ambos usando su lengua y sus manos con una concentración y habilidad magistral. Aunque claro, la mirada penetrante de Billy era inevitable de percibir. Así que prontamente ella pregunta quién es el chico y si es muy tímido como para unirse.

Billy se cansa de sólo observar, así que se saca su cinturón y baja sus pantalones para unirse a sus dos amigos. La sra. Betty goza con tantas pollas jóvenes a su disposición, por lo que no duda en darle una buena mamada a todas. Es una completá experta, por lo que logra que rápidamente dos de ellos se corran; uno en su boca, y el otro en su cara.

Después de limpiarse la cara, la señora Betty le pide a Billy que la compense metiéndole su gran polla, ya que aún está muy cachonda. Entonces abre sus piernas revelando sus pantimedias completamente empapadas en la parte de su entrepierna. Por supuesto que el chico no puede negarse a esa tentación, así que encantado acepta.

Salvajemente rompe sus pantimedias, algo que pone aún más cachonda a la ama de casa. Ella disfruta de cómo el jovencito se la folla fuertemente; hace mucho tiempo que no era follada con ese entusiasmo. Los otros chicos se sienten abandonados, por lo que acercaron sus pollas que también requieren de la atención de Betty.

Ella se hace cargo de sus pollas chupándolas y acariciándolas con sus suaves manos. Uno de ellos le pide que se acueste por completo para poder meterle la polla entera en la boca y follarle la garganta. Betty adora atragantarse con ella y sentirla muy profunda en su boca hasta que finalmente le den su buena dosis de leche. Le encanta tanto que sigue chupando incluso después de que el chico haya acabado.

El otro chico se corre sobre su vestido, empapando todo su cuerpo con su abundante semen. Billy no puede evitar hacer lo mismo, pero en el interior del coño de Betty. Ella ha disfrutado mucho, pero definitivamente quiere más, y mejor. Por eso se pone en cuatro para que también se la metan por el culo.

Con una exquisita doble penetración, la señora Betty también toma la tercera polla en su boca. Le encanta tener todos sus agujeros llenos y satisfechos. Los chicos vuelven a correrse a mares, pero la diversión no acaba allí.

Betty es insaciable, y quiere seguir follando más y más, en distintas posiciones. Quiere dejar completamente secos a los chicos y recibir toda su leche en grandes cantidades. Por eso no para hasta quedar totalmente bañada en semen.

Y seguramente iría a por más, sino es porque se le ha pasado el tiempo y su marido está por llegar para interrumpir toda la diversión. Ahora debe correr rápidamente a los tres jovencitos y darse una muy buena ducha depurante.

Cuando su esposo llega, ella sale de la ducha para recibirlo cariñosamente. Parece que todo está muy bien y se ha salido con la suya… con el único inconveniente de que toda la casa apesta a quemado. Y bueno, entre tanta diversión con los jovencitas, a Betty se le olvidó que había dejado la comida en el horno.

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