Ms Cross 1

El afroamericano Quinton Crabtree estaba en su primer año de universidad. Aunque debía ser emocionante, todo lo sentía monótono y aburrido, lo único divertido era su clases de inglés ya que podía disfrutar de la belleza de su sexy maestra, Ms. Cross. Mientras ella hablaba de las obras de T. S. Elliot, él no podía pensar en otra cosa que saber cómo chuparía su polla oscura, o como él podría saborear su gran culo.

Desde que llegó a conseguir sus primeros pagos, el adquirió como pasatiempo ir a tomarse masajes para el estrés, aunque ninguno era erótico, porque sabía que ninguna de las polluelas de su edad sabría que hacer con su gran polla.

Fue una de esas noches que llego una mujer que reconoció nada más por su culo, ¡era Ms. Cross! La mujer empieza a llorar al reconocerlo, al contarle como la universidad la despediría si se enteraba que trabajaba también como masajista por considerarlo “inmoral”.

Aunque la mujer se seguía desahogando, Quinton seguía teniendo sus escenarios imaginando de ella masajeando su gran polla. Las lágrimas que cayeron en los senos de la profesora, calentaron al chico de piel negra al imaginar que eran chorros de su semén.

En cuánto Ms. Cross terminó de hablar, el le dijo que no le diría nada a nadie si tenían sexo. Una oferta que ofendió a la mujer, por considerarlo una extorsión, dándole un gran regaño que esperaba hiciera recapacitar al joven.

A Quinton no le importo, solo podía disfrutar de como el escote de la maestra iba cayendo cada que se acercaba, mostrándole cómo eran sus jugosas tetas en verdad. Ell comprendió que no podía hacer nada para que cambiará de opinión, así que aceptó el trato, con la condición que se reunieron en un motel a las afueras del campus.

El siguiente día, el llegó a una habitación, y nada más tocar fue recibido por una profesora en bata. Ella le puso como condición que su semén no tocaría su cara, culo o vagina, más Quinton se negó quería cumplir con ella todas las fantasías que alguna vez tuvo.

Ms. Cross no tenía opción a, si que se quitó su ropa, dejando al descubierto su sensual figura y de una le hizo una garganta profunda a su estudiante que mostraba su determinación. Solo con eso, el afroaméricano estaba por irse, pero logró soportar para tirar a su maestra al piso.

Tener a su maestra ante él, desnuda, en cuatro, mostrando su jugosas nalgas fue un sueño cumplido. Sin piedad clavó su pene en su coño, follandola con fuerza desde el principio, aunque esto no lo calentó nada como ver la boca de su culo abierto tenía mientras la penetraba.

Tal vista le hizo sacar su polla para empezar a comerle el ano a su profunda, follándola solo con su lengua. Aunque ella estaba frustrada, mostraba que sentía un gran placer, al empujar sus caderas contra la cadera del joven de piel oscura.

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