Princess Day Off – Pixelboy

Finn y Jake habían hecho otro desastre en el laboratorio de la Dulce Princesa, por querer jugar béisbol con sus químicos, terminaron ensuciando todo el castillo. Ese fue el llamado de atención que necesitaba la princesa, llamó a Marceline pidiéndole que ella se hiciera cargo de los asuntos reales mientras ella se tomaba unos días libres.

La Dulce Princesa llega al motel donde fue atendida por Jenny, la robot adolescente, que le dio una llave. En su habitación, ella se pregunta cómo relajarse, tal vez nadando en la piscina, recibiendo un masaje con piedras calientes, pero finalmente termina decidiendo calentarse ella misma.

Lentamente, ella va metiendo sus dedos entre sus bragas. Primero es uno, luego, dos hasta que se quita todo y queda apretando sus senos, mientras se masturba. No obstante, ella no puede terminar, porque el servicio a la habitación llama a la puerta.

Rápidamente, se pone una bata para abrir. Jenny se encuentra con la habitación llena de goma de mascar, producida por la propia princesa por su orgasmo, pero intenta no comentar nada.

Obviamente, está avergonzada, así que decide ir al sauna para relajarse. Nada más entrar una familiar voz la llama, era la princesa Twilight Sparkle que empieza a coquetearle, diciendo lo mucho que le gustaría “probar su dulce”. Los comentarios no le hacen gracia a la Princesa e intenta alejarse, pero Twilight termina jalándola, quitándole su bata.

La princesa de chicle se ofende, pues ella no era esa clase de dulce. Algo que confunde a Twilight, pues era precisamente para tener sexo y relajarse que todas las princesas iban a ese spa especial.

La unicornio incluso hace que volteen la vista a la piscina, donde Eclipsa estaba recibiendo un oral de la Princesa Peach. La Dulce Princesa está en shock, y sale corriendo, ignorando los gritos de Twilight.

Twilight se mofa de la delicadeza de la otra princesa. No obstante, cuando Ariel se acerca, sin su característico sostén, para invitarla a probar el pescado en lugar del dulce, ella se da cuenta de la molestia de Bonnibel.

La Dulce Princesa se encierra en una habitación del sauna, su caramelo derritiéndose ante su calentura. Era ese hotel lo que provocaba que se sintiera tan raro, por la cual estaba tan caliente, y no podía parar de pensar en las firmes tetas y curvilíneos cuerpos de las otras monarcas.

Sus deseos terminan tomando el control, y comienza a masturbarse de nuevo, a la vista de cualquiera. La persona que la encuentra no es otra que Twilight Sparkle que intenta disculparse con ella. Aunque cuando la ve, la Princesa hace oídos sordos y salta sobre la unicornio para besarla.

La rudeza del beso hace que ambas caigan al piso. Twilight estaba confundida por esto, pero cuando la Dulce Princesa pone su vagina húmeda y chiclosa en su cara, la unicornio no puede resistirse a empezar a lamerla, disfrutando del sabor a fresas de la regente del Dulce Reino.

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