Jan se estaba despidiendo de su amante anciano, no iban a verse en un tiempo, pero Donald le prometía regresar, ya que obviamente no podía vivir sin ese coño dulce suyo. Para mostrárselo, empieza a chuparlo por encima de su pantalón, para luego tirarlo de un sentón y empezar a follarla.
Una vez llena su vagina con su semen caliente, Donald empieza a cogerla por el culo con salvajismo, logrando que empiece a chorrear por su calentura, haciéndola gemir mientras la cogía como una perra.
Luego, pone a Jan a darle un oral, haciéndola saborear toda su longitud, limpiando su polla hasta que se corre una tercera vez en su cara y tetas. Un recuerdo para que no lo olvidará pronto mientras él iba de viaje. Aunque claro, ambos iban a mensajear para divertirse mientras estaban lejos.