Simpsons – Mamá

Homero llega a su hogar y al entrar en su habitación lo recibe Marge vistiendo una sensual lencería, ella desea pasar la noche disfrutando con él, pero su esposo se encuentra cansado. Debido a sus constantes pretextos, ella se va del cuarto y decide dormir en la sala.

Rápidamente Homero se duerme y comienza a soñar sobre sus días de juventud, en los cuales disfrutaba de ver el cuerpo de su madre. A pesar de que su padre la incomodaba con sus comentarios, Homero elogió a su madre hasta lograr que vistiera de forma más sensual y reveladora.

Cada vez sus atuendos eran más cortos y sexys, así que el joven Homero intentaba dormir junto a ella la mayor cantidad de veces posible para masturbarse mientras miraba su gran trasero.

Al despertar de su sueño, decide ir por un vaso de agua y puede ver a Marge durmiendo profundamente. Sin embargo, una vez se va hacia su cuarto, Marge revela que debajo de sus sábanas se encuentra su hijo Bart disfrutando de sus enormes pechos.

Ella no quiere que sean sorprendidos, no obstante, su hijo la calma y le sugiere seguir disfrutando en su habitación para evitar cualquier tipo de distracción, una propuesta que no puede negar la excitada mujer. Tan pronto entran a la habitación de Bart, Marge se acuesta en su cama y abre sus piernas para luego mostrarle su peludo coño que necesita del amor de su hijo.

Siguiendo con la historia de la madre de Homero, vemos como la mujer es injustamente inculpada por un crimen, y para evitar ser arrestada, decide escapar, pero antes de hacerlo, se dirige hacia la habitación de su hijo para despedirse.

A pesar de que está profundamente dormido, el joven Homero comienza a hablar y fantasear con el trasero de su madre, ella escucha esto y decide darle un gran regalo de despedida. Ella se desnuda completamente y procede a bajar los pantalones de su hijo, sorprendiéndose por el enorme tamaño de su polla.

Luego de tocarlo un poco las ganas se apoderan de la ardiente madre y se lleva la polla de su propio hijo a su boca. Hace mucho tiempo que no tenía una polla en su boca, así que planea disfrutar cada segundo.

La excitación es tal que su coño está completamente mojado, pero de un momento a otro se da cuenta que Homero se acababa de despertar. Él no entiende lo que está sucediendo, así que su madre lo persuade diciéndole que se trata solamente de un sueño, convenciéndolo de acostarse y disfrutar de este.

Sin poder aguantarse más, decide cabalgar la enorme polla de Homero así que lentamente la va introduciendo en su coño, sintiéndose en el paraíso. La ardiente mujer mueve con gran velocidad su trasero, lo que hace sentir muy bien a su hijo.

Ella recuerda que, en sus sueños, Homero deseaba tocar su trasero, sin embargo, está por darle algo mucho mejor. Este regalo es sino la oportunidad de poder follarse su apretado culo y que pueda correrse en su interior.

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